Note from Ville Hietanen (Jerome) of ProphecyFilm.com: Currently, I (but not my brother of the “prophecyfilm12” mail) have updated many of my old believes to be more in line with Vatican II and I no longer adhere to the position that Vatican II or the Protestants, Muslims, Buddhists or various Traditionalists Groups and Peoples etc. or the various teachings, Saints and adherents to Vatican II (and other canonized by Vatican II) such as Saint Mother Theresa or Saint Pope John Paul II etc. was heretical or damned or not Catholic (or not the Pope) – or that they are unworthy of this title. Why have I changed position? That is simply because the law of conscience is true, and because damnation is something evil, and because Vatican II is more open to the law of conscience and universal salvation, whereas the pre-Vatican II Church was not.

For more information on this topic and why I have changed position, and why damnation is evil and why the Vatican II Church teaches something good with being more open to universal salvation and the law of conscience, see these posts (please see both of them, they are very important):

https://against-all-heresies-and-errors.blogspot.com/2019/08/why-i-no-longer-reject-vatican-ii-or-the-traditional-priests-or-receiving-sacraments-from-them.html

https://against-all-heresies-and-errors.blogspot.com/2019/05/q-why-damnation-and-eternal-torments-is-evil.html

Simply said, salvation for everyone is something infinitely desirable and endlessly good, whereas eternal damnation in torments and fire is the most evil thing that could ever be imagined, and it is stupid to believe (and just silently accept) that our fellow human beings must be damned simply because they held a different faith, or simply because God wills it, or only because they failed in their life. That is why I admire Vatican II now, since they have distanced themselves from repressing and evil teachings like an eternal Hell with torments and fire for our beloved fellow human brothers, sisters, fathers, mothers, children and neighbours etc! and now, instead of focusing on unforgiveness and damnation, the Catholic Church (which is the Church of God) focuses on love, unity, forgiveness, hope and salvation for everyone – which is an eternal true and endlessly good doctrine, since it follows true justice and our conscience which wills eternal good towards everyone and not only towards ones own (even ones enemies, that they may become good so that we may be able to love each other and become best friends).

See: Why I no Longer Reject Vatican II and the Traditional Catholic Priests or Receiving Sacraments from Them (On Baptism of Desire, Baptism of Blood, Natural Family Planning, Una Cum etc.)

Q&A: Damnation and Eternal Torments for Our Children and Beloved Ones is "True" and "Good" but Salvation for Everyone is "Evil" and a "Heresy"?

Parroquia Nuestra Señora del Rosario

Parroquia Nuestra Señora del Rosario

Parroquia Nuestra Señora del Rosario

Palabras de la Virgen a la hija, sobre dos señoras, una que se llama “soberbia” y la otra “humildad”, simbolizando esta última a la más dulce de las Vírgenes, y sobre cómo la Virgen acude a reunirse con aquellos que la aman a la hora de su muerte.

Capítulo 29

La Madre de Dios se dirigió a la esposa de su Hijo diciéndole: “Hay dos señoras. Una de ellas no tiene un nombre especial, pero no merece nombre; la otra es la humildad, y se llama María. El demonio es el maestro de la primera señora, porque tiene dominio sobre ella. Uno de sus caballeros le dijo a esta dama: ‘Señora mía, estoy dispuesto a hacer lo que pueda por ti, si pudiera copular contigo al menos una vez. Al fin y al cabo, soy poderoso, fuerte y tengo un corazón valiente, no temo nada y estoy hasta dispuesto a morir por ti’. Ella le contestó: ‘Sirviente mío, tu amor es grande. Sin embargo, yo estoy sentada en un trono muy alto, tan sólo tengo un asiento y hay tres puertas entre nosotros.

La primera puerta es tan estrecha que cualquier prenda que un hombre lleve sobre su cuerpo se engancha y queda rota y arrancada. La segunda puerta es tan aguda que corta hasta las fibras nerviosas. La tercera, arde con un fuego tal que nadie escapa a su ardor sin quedar derretido como el cobre. Además, estoy sentada tan en lo alto que cualquiera que quiera sentarse conmigo –al tener yo un solo trono— caería en las grandes profundidades del caos debajo de mí’. El demonio le respondió: ‘Daré mi vida por ti, pues una caída no representa nada para mí’.

Esta señora es la soberbia y cualquiera que quiera llegar a ella pasará como por tres puertas. Por la primera puerta entran aquellos que dan todo lo que tienen para recibir honores humanos, por su soberbia, y si no tienen nada vuelcan toda su voluntad en vivir con orgullo y cosechar alabanzas. Por la segunda puerta entra la persona que dedica todo su trabajo y todo lo que hace, todo su tiempo, todos sus pensamientos y toda su fuerza para satisfacer su soberbia. Y aún así, si tuviera que dejar que hirieran su cuerpo, por conseguir honores y riquezas, lo haría gustosa. Por la tercera puerta entra la persona que nunca se calla ni se aquieta sino que arde como el fuego con el pensamiento de cómo conseguir algún honor mundano o posición de soberbia, pero cuando obtiene lo que desea no puede permanecer mucho tiempo en el mismo estado sino que termina cayendo miserablemente. Pese a todo esto, la soberbia aún permanece en el mundo.

“Yo soy –dijo María—la más humilde. Estoy sentada en un trono espacioso. Sobre mí no hay sol, ni luna ni estrellas, ni siquiera nubes, sino un brillo inconcebible y una calma maravillosa de la clara belleza de la majestad de Dios. Por debajo de mí no hay ni tierra ni piedra sino un incomparable descanso en la bondad de Dios. Cerca de mí no hay ni barreras ni paredes sino la gloriosa corte de los ángeles y de las almas santas. Aunque estoy sentada en un trono sublime, oigo a mis amigos que viven en la tierra, entregándome diariamente sus suspiros y sus lágrimas. Veo sus luchas y su eficacia, que es mayor que la de aquellos que luchan por su dama, la soberbia. Por ello, los visitaré y los reuniré conmigo en mi trono, porque éste es espacioso y hay sitio para todos.

Sin embargo, aún no pueden venir y sentarse conmigo porque hay aún dos muros entre ellos y yo, mediante los cuales los conduciré confiadamente para que puedan llegar hasta mi trono. El primer muro es el mundo, y es estrecho. Así, mis servidores en el mundo recibirán consolación de mi parte. El segundo muro es la muerte. Por eso, yo, su más querida Señora y Madre, acudiré a reunirme con ellos en la muerte, de manera que aún en la misma muerte puedan sentir mi refrigerio y consuelo. Los reuniré conmigo en el trono del gozo celestial de manera que, en la alegría sin fin, puedan descansar eternamente en brazos del amor perpetuo y de la gloria eterna”.

Amorosas palabras del Señor a la esposa sobre cómo se multiplica el número de falsos cristianos hasta el punto de que están volviendo a crucificar a Cristo, y sobre cómo aún Él está dispuesto a aceptar la muerte una vez más por la salvación de los pecadores, si fuera posible.



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